lunes, 10 de abril de 2017

Otra clase de amenaza contra Rusia

Akbarzhon Yalilov, un ciudadano kirguís de 22 años, fue identificado el pasado martes como el autor del atentado en el metro de San Petersburgo que causó 14 muertos y 49 heridos. 


Se trata del primer caso de un ataque de estas características cometido por un ciudadano procedente de Asia Central, una región que ha testimoniado estos últimos años un aumento de la radicalización islamista como consecuencia del estancamiento político y el deterioro de la situación económica, ambos muy bien manipulados desde Occidente.

Esta amenaza también incluye a la secta de los Testigos de Jehová que se trata de promover desde Occidente para crear una disidencia de fundamentalistas religiosos con cualquiera de los fanáticos que estén dispuestos y disponibles. Esa perniciosa secta enfrenta en estos momentos a la justicia rusa y está a punto de formar un escándalo mundial sobre la decisión rusa de prohibirla.
Veremos qué sucede, pero nadie clama por libertad religiosa cuando los cristianos y judíos sionistas asesinan a los musulmanes en Oriente Medio.
Desde que el Papa Francisco se reuniera con el líder de la Iglesia Ortodoxa Rusa por primera vez en más de un milenio, se podía suponer que Occidente tenía en mente utilizar el oscurantismo religiosos como un arma política a fin de debilitar las bombas atómicas rusas. Un grave error al pensar que los otros son idiotas.

El caso es que Rusia enfrenta una amenaza, esta vez no la de las bombas porque su podio atómico disuade a Occidente de cometer algún disparate, ahora es la amenaza de la manipulación religiosa de la mente humana para convertirlas en simples robots.

No hay comentarios: